PODAS Y TRASPLANTES

PODAS DE FORMACIÓN

En realidad, cualquier planta en la naturaleza se desarrolla perfectamente sin necesidad de la intervención humana, sin embargo nosotros hacemos uso de la poda para condicionar el crecimiento o darle a los árboles una forma determinada, con fines estéticos o culturales, de manera que, tanto en jardinería como en el cultivo de frutales  e incluso en árboles para obtención de madera, practicamos ciertas operaciones en los primeros años de la vida del ejemplar para orientar su crecimiento.

En producción de árboles y arbustos ornamentales es importante realizar estos trabajos para que el árbol se desarrolle sano, sin heridas y con un aspecto equilibrado.


PODAS DE FLORACIÓN

Los árboles y arbustos utilizados en jardinería suelen tener floraciones más o menos vistosas o prolongadas. En función de la época en que se desarrolla la flor, o el fruto si tiene un cierto valor ornamental, hemos de realizar la poda para que la planta desarrolle las yemas adecuadas en el momento preciso.

Favoreceremos  las formaciones que desarrollan yemas de flor, equilibrando su volumen con otras de mayor desarrollo vegetativo, de manera que podamos disfrutar de una bonita floración y de un crecimiento vigoroso y equilibrado del ejemplar.


PODAS DE REJUVENECIMIENTO

Según su longevidad, los seres vivos alcanzan un momento en su vida en el que viene la decrepitud, los árboles y arbustos presentan una disminución del vigor vegetativo, se seca parte de la copa para contrarrestar esta disminución de la actividad y el propio ejemplar procede a una poda de rejuvenecimiento, eliminando su antigua copa por otra más baja y menos voluminosa, activándose algunas yemas que, ocultas en la madera vieja, dan lugar a un nuevo desarrollo.

Esto mismo se hace a veces, en el caso de algunos frutales, o simplemente cuando queremos recuperar un ejemplar viejo y puntiseco para que desarrolle algo de hoja y reponga parte de su copa. Es el mismo efecto que se produce a veces con algunas malas prácticas como pueden ser los desmochados, que alteran la actividad del árbol por eliminación de gran parte de su copa, esto hace que cientos de pequeñas ramas muy vigorosas se desarrollen rápidamente y de forma muy abundante, llegando a representar un peligro en algunos casos por cargar a los muñones con gran cantidad de ramas que no están perfectamente engarzadas en la madera y serán causa de desgarros y accidentes en el futuro.


PODAS EN ALTURA

Cuando se trata de ejemplares altos, con obstáculos cerca, como pueden ser cables, edificaciones u otras instalaciones, es preciso actuar con técnicas especiales si no hay acceso para una grúa o hay demasiada altura para una escalera.

La técnica de trepa permite acceder a cualquier parte del árbol, facilitando así una poda cuidadosa que no podríamos realizar por otro método. O salvar obstáculos que se puedan dañar con la caída de las ramas. Siempre se deben tomar las mayores precauciones para la seguridad de las personas, tanto de las que están arriba, como de las que hacen labores de apoyo en el suelo y de los transeúntes.

Estas técnicas, junto con la aplicación de criterios de arboricultura modernos, permiten que sea posible mantener en buen estado algo tan significativo para las ciudades como es su patrimonio arbóreo, uno de los termómetros que nos permiten medir la responsabilidad de quienes gobiernan y la importancia que le dan al bienestar de los ciudadanos.


TRASPLANTES

Los trasplantes, aunque sean algo antinatural, son operaciones que se realizan muy a menudo, también con mucha frecuencia se observan prácticas totalmente irracionales en este sentido.

El trasplante está indicado cuando no existe otro remedio mejor. La propia ley del árbol de la Comunidad de Madrid así lo prevé. En la práctica no se hace así, utilizando el transplante como el modo más rápido y económico de eliminar un árbol.

Si no estamos de acuerdo con esta afirmación sólo tenemos que ver cómo en muchas ocasiones se transplantan árboles que gozan de un estado fitosanitario excelente, por motivos económicos, sin que se haga el mínimo esfuerzo por evitar que al final del proceso el resultado sea la muerte del árbol.

En muchas ocasiones, la diferencia entre una tala y un trasplante es, de nuevo, simplemente económica, pero vemos cómo conseguimos precisamente el efecto contrario al deseado, ya que la tala de un árbol que ha sido previamente trasplantado suele ser mucho más cara que si se hace en un principio.


TALAS

Las talas se hacen cuando no tenemos otra opción, bien porque hay riesgo de accidentes en zonas de tránsito, razones de peligrosidad que se han de ponderar siempre en espacios muy transitados por peatones como guarderías, colegios, parques o polideportivos o bien porque ante la construcción de determinadas infraestructuras de bien común, se opta por la eliminación de un árbol o grupo de ellos. En estos casos, la propia ley citada en el epígrafe anterior contempla ciertos motivos, siempre acompañados de informe que refleje el criterio técnico que avala la decisión y ciertas medidas paliativas como son la entrega de árboles al ayuntamiento u organismo correspondiente, para su reposición en otras zonas.

Siempre se deben observar las máximas medidas de seguridad en estas operaciones, siendo obligatorio para las empresas que realicen estas actividades disponer de un seguro de responsabilidad civil específico, así como realizar una gestión adecuada de los residuos generados, asegurándose de que llegan a un lugar en el que se va a proceder a su manipulación y reciclado.